domingo, 22 de febrero de 2009

Las empresas latentes

Soluciones empresariales contra la crisis.

1. Despedir trabajadores.

Ya sabemos que las nominas es el mayor gasto de una empresa, una verdadera lacra. Cuando hay menos ingresos hay que reducir gastos para que la empresa sobreviva. Totalmente lógico. Esto es una empresa no una ONG y su finalidad de ser, es hacer dinero. Punto. La empresa ese ser supremo que nos da a todos de comer, que nos permite vivir, hay que salvarla. Es necesario el sacrificio de unos para la supervivencia de otros. Esto es así. Indiscutible. Aplastante. Ley de vida.

2. Reducir otros gastos

Una vez se ha reducido la plantilla al mínimo, es decir el número suficiente de trabajadores, ni uno más, capaz soportar la mayor carga de trabajo y de sacar el trabajo, como sea. Hay que reducir al máximo el resto de gastos. Por supuesto. Indiscutible.

3. No pagar a proveedores

Si no hay dinero, no se puede pagar. Lógico. No se puede sacar de donde no hay. Lo primero es salvar la empresa.

4. Planes comerciales más agresivos.

Hay que vender más. Ese siempre ha sido el lema, pero ahora es una conjura de vida o muerte. Vende o muere. Vender a costa de lo que sea, y de quien sea. No hay barreras éticas, legales o morales. Esto es una empresa.

Pero una empresa no es un ente sobrenatural con vida propia. Las empresas son personas

Una empresa son las decisiones y las acciones de las personas que la forman, las que las dirigen y las que las ejecutan. Dirigentes y trabajadores, ambos. Y no nos engañemos, salvar la empresa, es salvar a los que sobreviven con esa empresa.

Salvar la empresa, es cuidar por el ingreso del dinero que permite seguir viviendo. Sin dinero no se puede vivir. Indiscutible. Salva la empresa es salvarse a uno mismo. Y en esta salvación no hay ética ni moral

Las empresa latente es cuando la empresa se reduce a la minima expresión para sobrevivir, y se despoja al máximo de valores como calidad, excelencia, respeto, justicia o dignidad

En nombre de la empresa, como en el nombre de la libertad, o de la verdad, el hombre contemporáneo hace cosas que le da vergüenza hacer en su propio nombre

Legitimamos cualquier cosa para proteger el dinero que nos permite vivir, el dinero que da de comer a una familia, ¿cómo negar la lucha de un padre/madre por sus hijos? Estas reacciones también son lógicas. Es lo normal. ¿Quién no lo haría?, un idiota. El ser humano es así. Es lo que hay. A resignarse y sálvese quien pueda. Punto

Esta es una sociedad enferma y cínica que se atreve a escandalizarse por la perdida de valores.

Es muy, muy triste la baja estima en la que se tiene hoy en día al ser humano. La crisis, y lo que venga, nos lo tenemos muy merecido ante tanta complacencia

Esto no es una crisis general

Se habla de una crisis mundial, global, y tampoco lo es, ya que solo afecta a los países más ricos, los países mas pobres llevan más de cien años en crisis.

Se habla de una crisis general, “estamos en crisis” se dice y nos dicen, como si fuese una crisis, que afecta a todo el mundo por igual. Pero no lo es

En España ya rondamos los tres millones y medio de parados. Estos si que están en crisis. Pero el resto sigue cogiendo su coche provocando grandes atascos en las carreteras para irse de fin de semana, siguen llenando los supermercados, los bares, los nrestaurantes, los centros comerciales...

A pesar de la crisis economica de algunos, la vida sigue. El que puede, el que tiene el privilegio de poder seguir consumiendo, lo ejerce con orgullo y sin remordimientos

En términos estadisticos la crisis es algo que solo afecta a una minoría. Es decir afecta a unos pocos.

El resto sigue viviendo igual que antes, algunos, los más débiles del sistema, con miedo y preocupación, por si les toca a ellos, pensándoselo un poco más, y mirando más los precios a la hora de gastar, pero sin llegar a renunciar o cuestionarse la vida de consumo. Mientras se pueda hay que disfrutarlo por lo que pueda pasar. ¿Ahorro?, ¿Austeridad?, ja!, eso es para los pobres que están en crisis, eso es para los parados.

En este contesto podriamos llegar a 5 millones de parados, y posiblemente no cambiaria mucho el panorama, ya que los que no están en crisis, seguirían consumiendo,con mas miedo, y mas preocupación, pero sin dejar de consumir, sin dejar de vivir. Absolutamente impensable otra forma de vida. Imposible. Utopia. Tema zanjado. Sigamos consumiendo para vivir

Los parados, las victimas de la crisis, los que realmente están en crisis, que no todos como nos quieren hacer ver, son como los negritos que se mueren de hambre todos los días en África, o sin necesidad de ir tan lejos, como el mendigo de la esquina, que o bien da lastima, pobrecito, o bien da miedo, ya que te recuerda que te puede pasar a ti, por eso mejor ignorarlos, o mejor aun, redimirnos a través de la lastima cuando se convierten en los protagonistas del espectáculo mediático.

Saber que hay gente que lo esta pasando mal, peor que tu, te hace sentir muy bien, te sientes un afortunado, un privilegiado, un triunfador, un ser superior, uno de los elegidos, y ese sentimiento es uno de los mas reconfortantes en la escala de valores capitalista

La crisis es maravillosa antes tener trabajo era una ordinariez, hoy en día es un símbolo de status

martes, 20 de enero de 2009

La tentación de la inocencia

Aquí os dejo una cita de ese libro de Pascal Bruckner que tanto me gusta..

El verdadero crimen de la televisión, así como de la publicidad estriba en no conseguir jamás transformarnos completamente en zombies, hasta el cretino mas integral sabe distinguir entre el televisor y la vida real, siempre hay una vida entre el supermercado y la televisión

Que agradable es dejarse manipular, ser el juguete de estrategias comerciales diversas, que descanso en esa entrega, que dicha en esa pasividad, sin ese remanso de felicidad no habría nada para recuperarse del esfuerzo agotador de ser uno mismo.


El consumismo es consuelo, una tregua en la rivalidad, un apósito contra las heridas infligidas por el mundo, por lo menos en esto momentos ya no tengo que responder de mi , probar que existo

domingo, 14 de diciembre de 2008

¡Este mundo es una mierda! (II) El gran libro de las excusas para no hacer nada

Excusa 1. No soy nadie
¿Qué voy a hacer yo solo contra todo un sistema? Si soy un pobre ciudadano anónimo, sin ningún poder de influencia. Es curioso como nos empeñamos en defender nuestra individualidad y diferenciación cuando sabemos que solos no somos nadie.

Excusa 2. Es lo que hay
Siempre ha sido así, y siempre seguirá siendo así. De nada sirve lamentarse, o intentar cambiar lo intocable. aceptemos tal como son las cosas y a apechugar. Solución, la resignación, para que quemar neuronas improductivamente, seamos prácticos

Excusa 3. Yo no soy menos que nadie
La historia de la humanidad ha sido, es y será el dominio de unos pocos sobre la mayoría para que estos pocos vivan como reyes. El progreso de la humanidad, el milagro de la sociedad moderna significa que a esos pocos puede acceder cualquiera. Que se salve quien pueda! Yo tengo derecho a estar en el lado de los ganadores. Ambición y competitividad valores imprescindibles para triunfar, para estar del lado de los ganadores

Excusa 4. No tengo tiempo
Demasiado tengo con sacar adelante mi vida, mi familia, como para ponerme a hacer algo por cambiar esta situación. Esa excusa es muy buena por que se activa cuando aparece la oportunidad real de hacer algo. La Pereza esta empezando a ser también un valor positivo

Excusa 5. ¿y yo que gano con todo esto?
¿Para que me voy a meter en líos?. Mas vale que me ocupe de mis asuntos, de lo que realmente importa y me deje de tonterías. El Individualismo justifica que YO sea lo primero y único importante de esta vida

¡Este mundo es una mierda! (I)

Hay una idea cada vez mas extendida y que sigue creciendo. El mundo es una mierda. Esta lleno de injusticias, o no es perfecto, que dirían los más optimistas

Llegados a este punto de consciencia, el mundo es una mierda, lo mas lógico sería, “pues bien vamos a cambiarlo". Evidentemente esto no pasa

No hacemos nada porque hay una cantidad de “excusas” maravillosas que nos hemos autoimpuesto y que nos paralizan para no hacer nada

Bueno si que hacemos algo. Nos quejamos, nos encanta quejarnos

La queja es maravillosa, nos deja la conciencia tan limpia, tan tranquila, “a mi no me la dan con queso”, “que se habrán creído”, que a gusto se queda uno, que descarga de mala leche tan gratificante para el espíritu. El gran analgésico social de nuestro tiempo, la queja

¿Servirá la crisis como catalizador para hacer algo más que quejarnos?, ¿o por el contrario nos dejará más paralizados y nos quitara las ganas hasta de quejarnos?

El trabajo es lo mas importante de nuestra vida (I)

Es donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo. Aunque estaban apareciendo tendencias a recuperar nuestra vida a cambio de menos salario, el empresario que abandonaba todo para montarse un chiringuito en la playa, o para ser madre, o para dedicarse a la música, o la reducción de jornadas. En definitiva, más tiempo para nosotros y menos para el trabajo

En tiempo de esplendor económico, hace dos días, la atención se centraba en como mejorar la situación laboral, ahora, con mentalidad de crisis, la prioridad es conservar o encontrar trabajo

Si nuestras vidas se sustentan en el consumo, no solo de comprar cosas nuevas que nos hacen tan valiosos para la sociedad, y nos dan la felicidad, sino pagar lo que ya hemos adquirido en forma de créditos, hipotecas…

Para consumir necesitamos dinero, y el dinero viene del trabajo, si este se ve amenazado es lógico que en época de crisis le demos mas importancia al trabajo

¿Qué va a ocurrir con estas corrientes humanizadoras del trabajo?, ¿hasta donde estaremos dispuestos a retroceder para conservar nuestro puesto de trabajo?

Con la crisis hemos pasado de pensar en reducciones de jornada a pensar en reducciones de salario, en un instante y con toda naturalidad

El trabajo es lo mas importante de nuestra vida

El otro día me mandaron este power point


Muy gracioso y creativo como nos gusta en el invernadero, pero es también una constancia de lo que esta provocando la crisis en nuestras motivaciones y aspiraciones personales

Antes de la crisis, cuando todo era esplendor y abundancia, nos sentíamos con ganas, con fuerzas, con derecho a recibir un aumento de sueldo. Con la crisis ya no

“No hay dinero, la cosa va fatal”, nos repiten hasta la saciedad, demos gracias de que podamos conservar el puesto de trabajo. Recemos para que no nos hagan una reducción de salario


No discutamos que “el no hay dinero” sea verdad, vamos a creérnoslo, pero que el clima de miedo y desesperanza que se está creando con la crisis, no solo menoscaba el amor propio, paraliza nuestros deseos de mejora en nuestro trabajo, también puede repercutir a la cadena de consumo
Si el trabajo, ese trabajo que nos ocupa la mayor parte del tiempo, la mayor parte de la vida, ya no vale lo mismo, quizas el esfuerzo, y la entrega en el trabajo, ya no siga siendo exactamente la misma que antes de la crisis